V. Kobe Bryant y su camino a la cima

kobe bryant dear basketball

Dear Basketball fue el poema que un 29 de Noviembre fue publicada en The Player’s Tribune por la superestrella de los Lakers Kobe Bryant. Un poema bastante bonito expresando su amor al baloncesto, pero eso poco nos importa; lo que realmente nos importa es que entre las líneas del poema, Kobe Bryant, por primera vez nos confirmaba que esta sería su última temporada en la NBA.

Durante 20 años de carrera (único jugador perimetral que ha llegado a las 20 temporadas), Kobe Bryant vivió millones de comparaciones (principalmente con Michael Jordan) y consiguió un séquito de fans que no tiene nada que envidiarle a ningún jugador en la historia de esta liga, y por supuesto, con ello se ganó también una de las mayores cantidades de detractores que ningún jugador de baloncesto ha visto. El hecho de que Kobe Bryant fue un excelente jugador parece ser un hecho ya reconocido por todos, pero el QUÉ tan bueno fue pareciera ser un debate que hace ya muchos años lleva un bucle infinito, sin ninguna respuesta clara, sin una conclusión final. Y aunque las discusiones llegan a niveles hasta peligrosos algunas veces, posiblemente el no llegar a un acuerdo sea lo más correcto. Kobe Bryant era un jugador único, con un estilo de juego capaz de enamorar a muchos y al mismo tiempo crear odio, dependiendo de quién sea el observador. En este artículo no se planea llegar a ninguna conclusión de que posición ocupa Kobe en un top 5, 10, 50 o 3000 de la NBA, pero si quizás a entender un poco como fue el transcurso de su carrera en resumen, cambiar un poco el punto de vista y en vez de hablar de las similitudes con Michael Jordan, hablar de las diferencias (para bien y para mal) y de uno de los aspectos donde Kobe Bryant dejó una marca propia.

Una carrera diferente

kobe bryant through the years

Kobe Bryant: “No quiero ser el próximo Michael Jordan… Sólo quiero ser Kobe Bryant.”

La mayoría de las grandes estrellas de la NBA llegaron a la NBA como grandes talentos desde el día uno, jugadores que llegaron a sus equipos a ser titulares y muchas veces estrellas (o por lo menos jugadores de gran importancia en sus equipos). Michael Jordan fue un pick número 3 que llegó a revolucionar a los Bulls, Magic Johnson lo llevó incluso más adelante ganando un Finals MVP, Bird incluso le ganó el premio al novato del año a ese Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar por poco se lleva el MVP en su primer año y posiblemente ya era el mejor jugador del mundo cuando llegó y Wilt Chamberlain directamente ganó el MVP e hizo temblar (y fuerte) la liga en su primer año. Así ha sido con la mayoría de las grandes estrellas que ha habido en la NBA, que salvo excepciones han salido en las primeras posiciones del draft y han tenido sus minutos en pista desde el día uno. Decir que Kobe Bryant es una historia de completo descubrimiento de la nada sería una mentira, no es como que sea un pick 40, es un pick 13, lo cual es decente, pero no de quien esperas un jugador de la talla del de los Lakers. De hecho, los derechos de Kobe Bryant fueron traspasados a cambio de Vlade Divac, un traspaso donde los Hornets hasta parecía que salían ganando, dado que Divac no era una pieza cualquiera, sino que era un sólido pívot en la NBA, uno de los mejores pasadores desde esa posición y una pieza fundamental de un equipo que había ganado 53 partidos la temporada pasada. Por el otro lado, Kobe Bryant era un jugador extremadamente joven, más que ningún otro en la historia de la liga en aquel momento (a día de hoy el segundo más joven por detrás de Andrew Bynum), un rookie que llamaba la atención pero estaba lejos de los focos de las cámaras. Mucho menos en una generación que incluía a Allen Iverson, Marcus Camby, Stephon Marbury y Ray Allen, entre otros.

Debido a ésto, Kobe Bryant no tuvo el mismo inicio que otras leyendas, y de hecho, en su primer año apenas veía minutos. Pero en el poco tiempo que pasaba en pista, era considerado como ese jugador joven dinámico que traía energía, defensa y espectáculo. Rápidamente comenzó a convertirse en uno de los favoritos de los fans. Ese jugador que no es una estrella pero que tiende a gustar a todo el mundo, y su sólida actuación le otorgó un puesto en el Rookie Challenge donde por primera vez fue la estrella, anotando 31 puntos y luciéndose en un escenario como el fin de semana del All-Star. Cimentaría su popularidad un día después ganando el concurso de mates.

Su sólida temporada de rookie (para los minutos que disputaba) lo hizo subir a ser un sexto hombre en su año sophomore, donde se convirtió en, discutiblemente, el mejor sexto hombre de la liga (el premio se lo dieron a Danny Manning. Kobe acabó segundo en la votación) y además se ganó un puesto en el All-Star. Para su tercer año ya era titular y en el transcurso de la temporada se fue convirtiendo en la segunda arma ofensiva de los Lakers por detrás de Shaquille O’Neal. En su cuarto año ya era claramente el segundo referente del equipo, se ganó ya un estatus de estrella y en el principal iniciador del triángulo ofensivo que trajo Phil Jackson, y ya para su quinto año, compartía con Shaquille O’Neal el estrellato del equipo siendo las opciones 1A y 1B, formando una de las duplas más potente que ha visto esta liga (si no la más).

Con el fuerte incremento de los medios y la llegada de la internet a todas las casas del mundo, fue protagonista de dos de las mayores polémicas de la NBA después de estar en la cumbre al formar una impresionante dinastía junto con Shaquille O’Neal. Las peleas internas entre el pívot y el escolta eran más que conocidas, y honestamente, llegó un punto en que ni ellos intentaban esconderlo mucho, y además Kobe Bryant se vio envuelto en unas acusaciones por violación que ciertamente cambiaron la visión sobre el jugador de mucha gente. La marcha de Shaq y un mal año debido a lo débiles y desorganizados que quedaron los Lakers  tras perder a Phil Jackson y traer a un Rudy Tomjanovic con problemas de salud que no le permitieron entrenar como es debido, no ayudaron en lo más mínimo a la popularidad de Bryant (que además combatió lesiones aquella temporada). Eran pan de cada día los artículos hablando mal del escolta de los Lakers (si, incluso más que ahora), y se formó la típica temática de que Kobe no podía ganar sin Shaq, y algunos artículos incluso asegurando que Kobe Bryant no volvería a ganar un título en su vida.

En la temporada 2005- 2006, la popularidad de Kobe cambió de manera drástica. La primera gran razón fue que los Lakers convencieron a Phil Jackson para volver y la segunda fue que Kobe Bryant elevó su juego aun más, haciendo una temporada que quedaría en la memoria de absolutamente todos, cargando a unos muy débiles Lakers por dos años a los Playoffs, y en el 2008, gracias a que mejoraron su equipo considerablemente (trajeron a Fisher para reemplazar a Smush Parker, Andrew Bynum dio un gran salto de calidad –aunque después se lesionó-, y lo más importante, trajeron a Pau Gasol) los Lakers volvieron a las finales, y aunque perdieron ante unos muy potentes Celtics que habían formado un temible Big Three, la idea de que “Kobe Bryant no volvería a ganar un título en su vida” parecía absolutamente ridícula. Tanto así que para el 2009, los Lakers eran considerado los favoritos al título, cosa que consiguieron, y además después ganaron el siguiente en el 2010. Para este entonces, la popularidad de Kobe era incluso más grande que en aquellos años de dinastía y en la cancha ya había puesto su huella como uno de los más grandes de este deporte.

Desgraciadamente, la historia a partir de ahí se vuelve cada año más triste. En el 2011 los Lakers eran uno de los favoritos, y aunque partieron como tales, a finales de temporada regular pareciera ser que se quedaron sin energía y no pudieron reponerse para los Playoffs. En el 2012 ya no eran considerados uno de los favoritos, aunque seguían siendo un equipo sólido, pero que se había visto muy afectado por el infame traspaso de Chris Paul que fue vetado por la liga. En el 2013 las cosas se pusieron incluso peores para Kobe y los Lakers, donde muchas expectativas fueron fuertemente traicionadas al traer a Steve Nash y Dwight Howard. Además de dañar mucho al futuro de la franquicia, Steve Nash no consiguió nunca estar realmente sano con los Lakers, y fuertes problemas de actitud hicieron que Dwight Howard con los Lakers sea una etapa para el olvido para los fans de los Lakers, para el mismo Dwight Howard y para unos cuantos jugadores de los Lakers (entre ellos, por supuesto, Kobe Bryant). Además ese año nos mostraría uno de los momentos más dramáticos de la NBA, cuando en una fuerte lucha por entrar a Playoffs, los Lakers estaban cargando absolutamente todo el peso en Kobe Bryant, que acumulaba varios partidos sin ningún descanso, y contra los Warriors, luego de varios sustos de lesiones, finalmente se volvió una realidad. Kobe Bryant tuvo su ruptura del tendón de Aquiles poco después de anotar unos triples claves, con el Aquiles roto fue a la línea, metió dos tiros libres importantísimos y con mucha dificultad se fue caminando a los camerinos, provocando un impacto que pocas veces ha sido visto.

Kobe Bryant nunca volvió a ser el mismo, y la historia de las siguientes temporadas de los Lakers es historia pura para el equipo… de la negativa, claro está.

La carrera de Kobe Bryant ha sido como un cuento. Aun pasando varios momentos tensos con los Lakers, al punto de pedir un traspaso y de haber reportes de que “habíamos visto a Kobe por última vez con la camiseta de los Lakers” en el año 2007, terminaron siendo 20 años con el mismo equipo en una historia llena de altos y bajos. La historia de la carrera de Kobe está muy lejos de la perfección ,pero justamente porque ha pasado por tantas cosas, se ha convertido en una historia mediática, interesante de seguir, y ciertamente una que no pasa desapercibida. Mucho menos cuando el escenario principal es Los Angeles.

Ahora,  aunque Kobe Bryant muchas veces fue tratado mal por lo medios (a veces con más y a veces con menos razón), si hay un sitio donde prácticamente no vas a encontrar nada más que respeto es en los comentarios de otros jugadores. Una buena parte de los que juegan hoy crecieron admirándole, incluidos jugadores como LeBron James y Kevin Durant, que van camino a forjar sus propias carreras legendarias. También se ganó la admiración de los viejos como Michael Jordan o Magic Johnson, que en múltiples veces han hablado elogios hacia Bryant, o Kareem Abdul-Jabbar que incluso escribió su propio poema en respuesta al de Kobe.

Kobe Bryant NO es Michael Jordan

kobe bryant vs michael jordan

Kobe Bryant y Michael Jordan poseían muchas similitudes, pero también había diferencias en su juego.

Es imposible negar que Kobe Bryant posee muchas semejanzas a Michael Jordan. Sólo un ciego podría negar que Kobe Bryant formara su juego usando principalmente a Jordan como molde. Al igual que muchos, Kobe antes de llegar a la liga disfrutó e intentó imitar a Jordan. Además llegó a Estados Unidos desde Italia justo en 1991, el año donde Jordan realmente empezaría a forjar su legendaria carrera. De la misma manera que Jordan hizo con jugadores anteriores a él. De la misma que jugadores más jóvenes hicieron con Kobe, y de la misma manera que empiezan a hacer con LeBron James, Dwyane Wade, Kevin Durant, o como en algún futuro quizás hagan con Towns, Russell, Okafor, Porzingis o quien sea que surja en un futuro como superestrella.

Pero dicho eso, Michael Jordan fue sólo un molde. El juego de Kobe Bryant, aunque posea movimientos calcados, tenía varias diferencias al de Jordan, algunas para bien y otras para mal. Aunque Bryant siempre fue un jugador muy atlético, nunca tuvo el salto de Jordan ni las manos gigantes de Jordan, lo que hacía prácticamente imposible superar a Jordan en lo que es juego “sobre el aro”, dado que ni llegaba tan alto ni tenía las condiciones para controlar el balón de la manera que lo hacía Jordan. Esto por supuesto no significa que Kobe tuviese malas condiciones (salto si tenía bastante, aunque si que hubiesen ayudado unas manos un poco más grandes). Muy pocos en la historia pueden compararse en esas cosas con Michael Jordan. Por el otro lado, Kobe Bryant llegó a tener una velocidad y manejo de balón y capacidad de pase tan buenas como Jordan, y a eso sumaba una mejor capacidad como tirador puro que Jordan (aunque parezca mentira viendo al Kobe de esta temporada). Inevitablemente, el juego de Kobe Bryant es muchísimo más exterior que el de Michael Jordan. Jordan creaba una mayor amenaza para la pintura, lo cual era ideal para unos Bulls que generaban su ofensiva principalmente a través de jugadores perimetrales, mientras que Kobe amenazaba más el exterior, generando mejores oportunidades para jugadores interiores, que era de donde venía el resto de la ofensiva de los Lakers con Shaquille O’Neal y posteriormente Pau Gasol y Andrew Bynum. Phil Jackson, entrenador de ambos jugadores, supo ver estas cosas mejor que nadie y las aprovechó al máximo, y por supuesto, por lo mismo, los jugadores se forjaron para jugar más así. Por supuesto, ambos eran unos superclases. Kobe igual es uno de los mejores que ha habido entrando a canasta, con una gran capacidad para adaptarse en mitad del aire, y Jordan era letal a media distancia con el fadeaway muy propio tanto de él como de Kobe (como pequeño dato extra, el primero que realmente lo utilizó como un arma recurrente y letal fue Wilt Chamberlain).

Aunque muchos movimientos hayan sido parecidos, al final jugaban distinto, también debido a las épocas en que jugaron, que además se vieron separadas por algunos cambios de regla bastante importantes como fue quitar el hand check y añadir la defensa en zona y el doble marcaje sin balón. El juego no se volvió ni más difícil ni más fácil, pero sí que cambió, y los jugadores tuvieron que adaptarse a la nueva situación.

Michael Jordan claramente poseía una mejor capacidad de adaptación que Kobe Bryant, quien muchas veces pecó por “chupón”, por a veces caer en la “visión de túnel”. Jordan no era libre de pecado sobre caer en esas situaciones, pero Kobe Bryant ciertamente ha caído más en ello. Tanto que el mismo lo ha admitido, y ha comentado que necesita compañeros con suficientes “huevos” para hacer más que hacerse a un lado y dejarle jugar (rol que solía ser muy bien desempeñado por Derek Fisher). Jordan era un jugador que podía adaptarse mucho mejor, y a veces entender que tocaba repartir más el juego. Por otra parte, Kobe Bryant terminó consiguiendo un juego incluso más refinado que el de Jordan en término de fundamentos, movimientos de pie y distintas técnicas de tiro para distintas situaciones, gracias un fuerte estudio del mismo Jordan, y aprovechando unas mejores herramientas debido a los tiempos modernos para estudiar a jugadores como Hakeem Olajuwon, Jerry West y Larry Bird, e incluso contemporáneos como Kevin Garnett, Dirk Nowitzki o Tim Duncan. Kobe Bryant alcanzó un refinamiento de movimientos que posiblemente lo hayan convertido en “el mejor jugador para hacer tiros difíciles. Refinó su juego a tal nivel, que sin importar la situación, podía sacar un tiro, fuese de donde fuese, tuviese lo que tuviese alrededor, y con la mano que sea.

Jordan fue también un jugador recordado por tener bastante más carisma, sobre todo que el Kobe Bryant joven, que prácticamente pecaba de autista, lo que hacía de Jordan un mucho mejor líder. Bryant tardó mucho tiempo en su carrera en darse cuenta que tenía que ser más expresivo con sus compañeros y que liderar al equipo no sólo significaba ser el mejor en la pista y cumplir con su parte. Esta falla le salió bastante cara a Kobe, y quizás su carrera habría sido bastante diferente, ya que un Kobe más maduro posiblemente hubiese solucionado mucho mejor todo el altercado con Shaquille O’Neal, el cual terminó rompiendo lo que tenía potencial para ser una dinastía sin precedentes (bueno, existiendo los Celtics de los 60 quizás sin precedentes sea mucho decir). Por otra parte, ese autismo también incluía dedicación, y la gran técnica que llegó a adquirir en su carrera se dio debido a que Kobe Bryant era básicamente un adicto al trabajo. Incluso según el mismo Phil Jackson, más de lo que haya visto nunca, incluido Jordan, a pesar de que considere a Jordan el jugador superior.

Kobe Bryant ha vivido las ventajas y desventajas de un seguimiento que parece hasta criminal con todas las herramientas que hay a día de hoy, las cuales nos han permitido lujos que ayudan a Kobe a ser mejor percibido como el documental Kobe Doin’ Work, una amplia colección de videos en youtube en HD o mejoras tecnológicas como la phantom camera de la NBA, pero también se ha vivido las desventajas del seguimiento tan cercano, donde cualquier cosa que haga o diga mal es grabada y llega al mundo en cuestión de segundos. Jordan en los 80 llegó a ser bastante criticado, pero esas críticas cubrían un espectro mucho menor, y por ende, se difundían mucho menos, y tuvo la suerte de que su carrera llegó a su apogeo junto con una fuerte subida de la popularidad de la NBA, lo que terminó de transformar la carrera de Jordan en la leyenda que se conoce hoy en día.

Una de las diferencias más grandes entre ambos quizás han sido las lesiones. Una de las mejores cualidades que puede tener una estrella de la NBA (en realidad, cualquier jugador), y a veces pasa desapercibida, es esa capacidad que algunos han demostrado tener para prácticamente no lesionarse nunca. LeBron James sería un buen ejemplo actual y Michael Jordan lo fue en su época, que salvo por su temporada sophomore, se mantuvo bastante sano durante su carrera. Ese no ha sido el caso con Kobe Bryant, quien se ha visto combatiendo lesiones durante prácticamente toda su carrera, viéndose forzado a aprender a ajustarse a ellas y jugar a pesar de ellas, dentro de lo posible. Kobe Bryant no tuvo la mala suerte de jugadores como Tracy McGrady, Penny Hardaway o Grant Hill, pero ciertamente no fue un jugador inmune a las lesiones.

Finalmente, si es imposible negar que ambos jugadores hayan demostrado una competitividad casi enfermiza, que para muchas cosas incluso diría que no es sana, pero que para estos dos resultó ser algo fundamental para abrir paso a las carreras legendarias que tuvieron. Eso si es algo que parece calcado, y que es muy difícil de encontrar. Más allá de preocuparse de la comparativa entre ambos, casi que es mejor soñar con la idea de que ambos hubiesen sido contemporáneos en sus mejores años, porque verlos competir hubiese sido un espectáculo único. A cambio hemos tenido la suerte de tener a uno o el otro siempre desde 1983 hasta el 2016.

Quizás hablar de ser “lo más cerca de Jordan” es un error directamente. Nunca nadie será como Michael Jordan. No sólo porque Michael Jordan es muy bueno, sino que porque es imposible reproducir las mismas circunstancias. De la misma manera, nunca habrá otro Kobe Bryant, ni otro LeBron James, ni otro Tim Duncan, etc. Cada jugador es quien es, y quizás sea una buena idea disfrutarlos por lo que son o fueron.

Rompiendo ideas preconcebidas de anotación

kobe bryant 81 points

Kobe Bryant no sólo superó los 70 puntos, sino que incluso llegó a la barrera de los 80 puntos, cosa que incluso Wilt Chamberlain sólo consiguió superar una vez.

En la vida es imposible evitar pensar a veces que algo nunca será superado, que hay cosas que sencillamente son imposibles, y específicamente en el deporte, muchas se tienden a asociar a comparativas con el pasado. Sin embargo, aunque a veces puede ser cierto, la historia nos continúa mostrando que los jugadores siguen rompiendo algunas de estas ideas. Hubo un momento que se pensó que los triples de Reggie Miller en su carrera eran prácticamente insuperables, pero eventualmente Ray Allen lo consiguió hasta sacando un margen, y Stephen Curry actualmente está cambiando completamente la noción que se tenía del tiro de tres puntos. Posiblemente, de los jugadores que más han sido culpables de cambiar las ideas preconcebidas, el primer nombre es, y siempre será, Wilt Chamberlain, quien llegó a la liga e hizo un sinnúmero de cosas que se veían imposibles antes de que llegase, se veían imposibles para cualquier otro jugador mientras jugaba, y se siguieron viendo imposibles después. 100 puntos en un partido, 55 rebotes en otro, un 20-20-20, rachas de partidos de altísimas anotaciones e incluso una temporada jugando más de 48 minutos por partido de promedio.

Kobe Bryant no es Wilt Chamberlain, pero aun así, consiguió cambiar la visión sobre lo que un jugador puede llegar a ser capaz de hacer en un partido. El primer claro ejemplo son obviamente los 81 puntos que metió el 22 de Enero del 2006 contra los Toronto Raptors. En la historia ya se había visto una marca mayor antes (los 100 de Chamberlain), pero incluso un año antes de esos 81 puntos, la idea de pasar de 70 puntos estaba prácticamente olvidada, mucha gente consideraba imposible que alguien llegase a superar los 71 puntos de David Robinson, muchas veces usando como argumento que “ni Michael Jordan llegó a 70”, un argumento comprensible dado que Jordan es evidentemente uno de esos anotadores que pareciera ser que aumentaron el límite de lo posible. Sin embargo, en aquella histórica noche, Kobe Bryant no sólo superó los 70 puntos, sino que incluso llegó a la barrera de los 80 puntos, cosa que incluso Wilt Chamberlain sólo consiguió superar una vez. Además de eso, aunque se hable menos, esos 81 corresponden al mayor porcentaje de puntos de un jugador sobre los puntos de su equipo (66.4%) y de los puntos combinados de ambos equipos (35.8%), y además se dio el lujo de descansar algo más de 6 minutos (ningún otro jugador que haya anotado mínimo 64 puntos lo ha hecho en menos tiempo). Inmediatamente después de ese partido comenzó a salir en los medios la posibilidad de que se superen los 100 puntos de Wilt Chamberlain, una idea que no era ni considerada antes.

Pero los 81 puntos fueron sólo un ejemplo. Una gran parte de las grandes actuaciones anotadoras de Kobe Bryant vinieron en partidos donde su equipo dominó completamente, lo que hacía que se sentase todo el último cuarto, nunca llegando a jugar para intentar conseguir un récord. El ejemplo más conocido es posiblemente el partido contra los Mavericks el 20 de Diciembre del 2005, donde jugando algo menos de 33 minutos, anotó 62 puntos, superando a todo el equipo de los Mavericks combinado que sumaba 61, y es que antes de eso el máximo de su carrera era de 56 puntos, lo cual lo había hecho el 14 de Enero del 2003 contra los Grizzlies en 34 minutos, descansando el último cuarto (los Grizzlies llevaban 59 puntos contra los 56 de Bryant al final del tercer cuarto). Y esos son sólo algunos ejemplos, a los cuales se suman otros dos partidos de más de 50 puntos descansando para un total de 4 (en total ha sucedido 8 veces desde la temporada 1985-1986, incluyendo las 4 de Bryant). También es importante tener en cuenta que Kobe Bryant múltiples mitades de más de 40 puntos (el récord está en el partido contra los Raptors, donde anotó 55 puntos en la segunda mitad, sólo superada por 59 de Chamberlain en la segunda mitad del partido de los 100 puntos), como por ejemplo el famoso partido contra los Wizards de Jordan en el 2003, donde Kobe anotó 42 puntos en la primera mitad, y los comentaristas bromeaban con la idea de que proyectaba más de 80 puntos.

Cuando Kobe Bryant estaba “on fire”, nos llegó a mostrar algo muy difícil de replicar, y a veces hasta único. Al punto que en los 20 años que ha estado en la liga, sólo ha habido 11 actuaciones de 60 o más puntos, de las cuales Kobe Bryant es autor de cinco. (Shaquille O’Neal, Tracy McGrady, Allen Iverson, Gilbert Arenas, Carmelo Anthony y LeBron James lo han conseguido una vez cada uno).

A todo eso se suman históricas rachas como una de 9 partidos consecutivos anotando 40 o más puntos y otra de cuatro partidos superando la barrera de los 50 (dos de ellos sobre los 60).

Kobe Bryant a veces podía llegar a pecar de inconsistencia, y llegó a firmar muchísimos partidos de muchos tiros y pocas canastas (lo que le dio esa mala fama de “chupón”), pero cuando “entraba en la zona”, se convertía en una potencia anotadora contra la cual directamente no se podía hacer nada. Kobe Bryant nos hizo replantearnos las máximas cantidades que un jugador NBA podía llegar a anotar en la época actual.

Su actualidad

kobe bryant 2015

La edad no perdona, y Kobe Bryant, a largo plazo, sólo puede ir a peor.

Kobe Bryant nos ha dejado claro y ha dejado claro a sí mismo que físicamente nunca volverá ser el que fue antes de la ruptura del Aquiles, pero que su mentalidad no cambiará nunca. A diferencia de otros jugadores, Kobe Bryant nunca podrá ser un jugador de rol. Sencillamente no va con él. Esa mentalidad posiblemente le perjudica más de lo que le ayuda ahora, pero también es, en buena parte, la razón por la que tuvo éxito en su carrera, así que el haber decidido retirarse, aunque sea una triste noticia para el mundo del deporte, es una decisión correcta. La edad no perdona, y Kobe Bryant, a largo plazo, sólo puede ir a peor. A corto plazo, no está fuera de la realidad ser optimistas y pensar que mejorará su nefasto comienzo (difícil no hacerlo), aunque para eso también necesitará un poco más de ayuda de Byron Scott y sus compañeros, ya que un jugador como Kobe no está como para jugar en un sistema tan desorganizado como el que están jugando los Lakers. Debería ser inadmisible que Kobe con menos de 4 asistencias sea el jugador que más reparte y con poco más de un 30% de tiros de campo el que más anote.  Posiblemente no llegue nunca a un gran nivel, pero si las lesiones le respetan, consigue acostumbrarse más al juego y coger ritmo (recordamos que lleva mucho fuera y además lesionado, lo que lo hace mucho más complicado), podría alcanzar algún nivel decente, y posiblemente dejarnos unos pocos partidos más para el recuerdo.

Su legado

Kobe Bryant celebrating

La carrera de Kobe Bryant, sin lugar a dudas, será recordada por toda la historia

Kobe Bryant ha dicho en múltiples ocasiones que lo que le gustaría es que le recuerden como un jugador talentoso que fue sobresaliente, y creo que es seguro decir que Kobe Bryant consiguió eso sin problemas. La carrera de Kobe, sin lugar a dudas, será recordada por toda la historia, y saltará en muchísimos debates entre los mejores jugadores de este deporte. Será un claro Hall of Famer de primera instancia, y será recordado como uno de los jugadores que dominó una generación de basketball. Aunque no haya alcanzado esos seis títulos de Jordan que tanto se compararon, llegar a cinco títulos y siete finales es un gran logro de por sí. Ciertamente dejó su huella en la historia de la liga y del deporte.  Y no la dejó como “un segundo Michael Jordan”, la dejó como “Kobe Bryant”, que creo que es lo que él prefiere.

Quizás algo que le pesará debido a su competitividad (en este caso contra sí mismo) es el no haber podido ganar a las fuerzas combinadas de la edad y una ruptura de Aquiles, pero todos somos testigos de que por lo menos lo intentó.

Con mucha gente que lo ama, y casi la misma cantidad de gente que lo odia, Kobe Bryant fue innegablemente la principal figura de la liga, el primer nombre que se asociaba a ella por muchos años, y quizás la mejor prueba es la impresionante reacción que se armó en el momento que anunció su retirada.

Guiándose por como muchos jugadores antes que él construyeron sus propios legados, Kobe Bryant pasó por un constante proceso de evolución en su carrera, superando sus propias adversidades, comenzando sin ser siquiera parte de la rotación y luchando para eventualmente convertirse en uno de lo jugadores más importantes que han habido en la liga. Kobe Bryant creó su propio camino cuesta arriba hacia el éxito.