XIX. Los grandes perdedores: Leyendas sin anillos

jugadores sin anillos

Patrick Ewing, Elgin Baylor, Charles Barkley y George Gervin son algunos de los grandes jugadores históricos que nunca ganaron un anillo.

Ganar, ganar y ganar; de eso se ha tratado la NBA desde el año en que se creó. Si bien es cierto que esto podría aplicar a todas las ligas y deporte, en la NBA se ha vuelto quizás más indispensable que en ningún otro sitio. Para una estrella NBA, el título lo es todo, o quizás no sea así. Quizás sea más correcto afirmar que para una estrella NBA un título tiene que ser todo, y si eres muy bueno, puede que un solo título no sea suficiente.

Desde que se inauguró la NBA en los años 40 hasta hoy han pasado por la liga una gran cantidad de supertalentos, jugadores que consideramos como el culmen del baloncesto, aquellos que son todos únicos en su especie y llamamos los mejores de la historia, y que siempre podemos estar debatiendo quién es mejor que quién, posiblemente sin nunca llegar a una respuesta definitiva y absoluta. Cuando hablamos de estos jugadores, posiblemente le primer punto en surgir siempre es el mismo: ¿Cuánto ganaron? Los 11 anillos de Bill Russell, los 6 anillos de Michael Jordan o los 5 anillos de Kobe Bryant –por nombrar a algunos- siempre son el primer tema en salir en cualquier discusión que incluya a estos jugadores… Y no está del todo mal que sea así. Al final del día, el deporte y el juego, ya sea individual o de equipo tiene como objetivo ganar las distintas competiciones a las que se someten, ya sea una partida de monopoly con los amigos o la final olímpica de cualquier deporte.

Pero, ¿realmente ganar lo es todo?

Para un jugador NBA ganar ciertamente se ha transformado en el magnum opus de su carrera, sobre todo con aquellos que han demostrado el mayor de los niveles como pueden ser Kobe Bryant, Stephen Curry, LeBron James o Kevin Durant (entre muchos otros). Quizás esto lo podemos ver en el último mencionado, que a día de hoy no tiene ningún anillo, y la NBA, la afición se lo empieza a hacer notar. No tener un anillo en la NBA siendo uno de los mejores jugadores ha sido siempre una suerte de estigma que ha perseguido a algunos de los mayores talentos. LeBron James no era capaz de entrar en una discusión de los mejores jugadores por nada, era casi delito hacerlo fuera de una sociedad cerrada de fans. En el 2011, bajo la percepción de millones de fans, LeBron James no era nadie. O bueno, era un muy buen jugador, pero nunca mejor que otros grandes jugadores de la historia. Porque no tiene anillos. Porque no tenía anillos su carrera hasta el 2011 parecía no valer nada. Daba igual que estuviese poniendo números históricos y compitiendo al mayor de los niveles, porque al final del día, alguien le quitaba el anillo. Sin embargo, en el 2012, tras ganar su primer anillo, repentinamente toda esa carrera previa al anillo cobra importancia, aquel estigma que tenía de “sólo” llegar a una final de conferencia, se transformaba incluso en algo bueno, y –literalmente- de un día para otro, su carrera dio un completo giro. LeBron es un ejemplo mediático, pero esta es la situación de muchas estrellas, e incluso anillos ganados en el ocaso de sus carreras como jugadores de mucha menor relevancia a la que indica su impacto histórico, como puede ser el caso de Jason Kidd, Gary Payton o Mitch Richmond. El anillo alimenta el currículum de un jugador más que ninguna otra cosa, lo cual, por un lado está bien, pero por otro lado puede ser un gran error; no por desmerecer a las estrellas que han ganado tanto, sino por el implícito desmerecimiento a quienes no ganaron nada.

Karl Malone se quedó sin anillos

Karl Malone tuvo 36.928 puntos, 14.968 rebotes, 5.248 asistencias, 2085 robos, 1145 tapones, 14 All-Stars, 14 selecciones a un All-NBA Team, 4 selecciones a un All-Defensive Team y 2 apariciones en Finales.

Existen varios ejemplos de jugadores en la liga que estuvieron por año en las conversaciones de mejores jugadores del mundo, pero que por razones varias, acabaron quedándose sin un anillo en toda su carrera. Por ejemplo, si obviamos el tema anillos, Karl Malone tiene uno de los resúmenes más impresionantes de la historia con 36.928 puntos (2º histórico), 14.968 rebotes (7º histórico), 14 All-Stars, 14 elecciones a un quinteto ideal y 4 elecciones a un quinteto defensivo. Pero Malone nunca es mencionado ni en los debates. De hecho, nunca es mencionado como posible mejor ala-pívot porque los modernos Tim Duncan (5), Dirk Nowitzki (1) y Kevin Garnett (1) si ganaron anillos. A pesar de jugar con un rol muchísimo menor, es bastante seguro afirmar que la carrera de Karl Malone se vería bastante mejor si hubiese ganado un título con los Lakers en el 2004, a pesar de que él estaba lejos de ser la estrella. ¿Pero es Karl Malone realmente un peor jugador por no haber ganado un anillo? ¿Si Stockton hubiese metido el triple que falló después de que Jordan anotase su famosa canasta en 1998, y después los Jazz hubiesen ganado el Game 7 (perfectamente factible) hubiese eso transformado a Karl Malone en un mejor jugador realmente? Stockton tomó un tiro razonable que le entró en el pasado, pero aquella vez no quiso entrar, sellando el partido a favor de unos Bulls que muy merecidamente ganaron su sexto campeonato. Pero dicho eso, Malone tuvo una perfecta oportunidad para ganar, pero entre algo de mala suerte y el gran talento de Michael Jordan, el título quedó como nada más que un sueño. También tuvo una oportunidad con los Lakers en el 2004, pero para su desgracia estuvo lesionado y no pudo jugar la final siquiera. Malone anotó 31 puntos en un eficiente 11/19 de campo, capturó 11 rebotes y repartió 7 asistencias… pero no consiguió el título.

Veamos un ejemplo incluso más extremo. Elgin Baylor nunca llegó a ganar un título ni un MVP. Ese simple detalle lo ha sacado de cualquier conversación acerca de los mejores jugadores. Pero hay veces que aunque no tengas un título, puedes perfectamente jugar como un campeón, rendir tanto a nivel individual como de equipo a nivel de campeonato y aun así quedarte corto. A veces son muy pequeños los detalles que pueden cambiar la historia y la percepción frente a distintos equipos y jugadores, pero cuando se analizan más a fondo, en realidad no queda más que comprender que ambos lados eran muy buenos, y que aunque sólo uno se lleva el campeonato, puede que más de uno haya jugado como un campeón.

Elgin Baylor perdió varios anillos contra los Celtics

En 1962, Elgin Baylor promedió 38.3 puntos, 18.6 rebotes y 4.6 asistencias en temporada e hizo un récord de 61 puntos en unas Finales. Tuvo 8 apariciones en Finales en su carrera y revolucionó el juego.

En 1962, los Lakers tuvieron uno de tantos enfrentamientos en finales contra los Celtics de Russell. Los Celtics eran los favoritos siendo el equipo establecido, y habiendo sobrevivido ya (muy apenas) a los Philadelphia Warriors de Chamberlain. A pesar de ser el favorito y superior para cualquiera, la dinámica pareja de West y Baylor prácticamente se quedaron verdaderamente cerca del campeonato gracias a actuaciones heroicas. Con la serie igualada 2-2, y el quinto partido en peligro, Elgin Baylor sencillamente se negó a perder, liderando una remontada para llevarse el partido 126-121, anotando un récord aun vigente de 61 puntos  en las finales. Los Lakers se robaron el partido en Boston, pero en el siguiente partido el eterno clutch de Sam Jones lideró a los Celtics a robarse el partido en el Game 6 y después vino un impresionante Game 7, donde se vivió algo impresionante. Frank Selvy de los Lakers tuvo dos grandes robos en el último minuto que produjeron dos canastas que igualaron el partido, y además generaron la oportunidad de ganarlo con 5 segundos restantes. En esa última posesión, los Lakers consiguieron un tiro totalmente abierto de Selvy, el tiro más cómodo que podría tener, pero éste falló y se fueron a tiempo extra, donde nuevamente Sam Jones hizo de verdugo. Si Selvy mete ese tiro, repentinamente Baylor y West habrían conseguido destronar a los Celtics, y de paso marcar uno de los dominios más impresionantes jamás visto. Baylor terminó esa serie promediando 40.6 puntos, 17.9 rebotes y 3.7 asistencias. El dominio de Baylor en la serie fue impresionante, y generó una perfecta oportunidad de victoria contra un poderosísimo equipo. ¿Es Baylor repentinamente un mejor jugador porque a Selvy le entra un tiro que mete siempre? ¿Realmente el nivel de Baylor –o de los Celtics- sería otro si ese tiro hubiese entrado? ¿Sería Baylor un mejor jugador si se hubiese quedado en los Lakers en 1972 a pesar de estar lesionado en lugar de retirarse en mitad de la temporada?

Si este tiro hubiese entrado, Elgin Baylor y Jerry West habrían podido decir que le ganaron a los Boston Celtics.

Quizás para ser considerado uno de los mejores jugadores si sea necesario ser capaz de poner a un equipo en una buena posición para ganar. Bill Russell es definitivamente uno de los mejores jugadores que ha habido y sus 11 anillos son definitivamente un válido testamento de ello, pero tampoco hay que olvidarse de aquellos que quedaron en el camino, que a veces han tenido actuaciones que sencillamente no pueden ser reprochadas. Si bien es cierto que muchas veces puede quedar claro cuál fue el mejor equipo, hay veces que sencillamente no hubo un mejor equipo, sólo uno que tuvo la suerte de llegar a 4 victorias primero. Posiblemente si pudiésemos repetir la serie entre Lakers y Kings del 2001 veinte veces, los Lakers se la llevarían las 20 veces, sin embargo, si repetimos la serie del 2002, no sólo sería seguro asegurar que los Kings se llevarían alguna, sino que además no podríamos asegurar quién se llevaría más series. Si bien es cierto que siete partidos es mucho mejor barómetro que uno solo, cuando el nivel es muy parejo, sencillamente no es suficiente, y en la historia algunos jugadores han resultado más afortunados que otros. Con esto no se pretende proponer un cambio ni mucho menos, el mejor a siete partidos es un formato correcto, ya que si no las series no acabarían nunca, pero sencillamente se quiere dejar constancia de lo que hicieron aquellos que no estuvieron en el lado de los ganadores.

Siempre contamos los momentos heroicos de Playoffs y lo bueno que son los ganadores. Hablamos del triple de Ray Allen contra los Spurs en el 2013, el de Robert Horry contr los Kings en el 2002, el de Steve Kerr contra los Jazz en el 97 y los muchos otros momentos que ha habido… muchas veces momentos que no estuvieron realmente definidos por los Michael Jordan, Kobe Bryant o LeBron James, ni tampoco por los Karl Malone, Chris Webber o Tim Duncan (a este le ponemos de ejemplo pensando en el 2013 sólo). Situaciones que se dieron y salieron bien para uno y no tan bien para el otro. Detrás de esos grandes tiros siempre hay un perdedor, y la mayor parte de las veces, uno que merecía ganar tanto como los que ganaron.

En el mismo año 1962 en que sucedió aquella gran batalla entre Lakers y Celtics, Wilt Chamberlain era todavía un jugador sin anillos –lo que rápidamente se convertiría en una fuerte crítica- y además sin MVP, dado que lo había perdido contra Bill Russell. Chamberlain venía de hacer la temporada regular de números individuales más bestia que se ha visto en la historia con un promedio de 50.4 puntos por partido, 25.7 rebotes y 2.4 asistencias jugando 48.5 minutos (si, más de lo que dura un partido sin tiempos extras) por partidos sin perderse ningún partido en toda la temporada. Los Warriors de Chamberlain quedaron segundos de División (que vendría siendo el equivalente a conferencia hoy, no confundir con las divisiones actuales) y eventualmente se enfrentaron a los Celtics de Russell en la final de división (equivalente a final de conferencia). La serie se extendió a siete partidos. Además de Chamberlain, los Warriors tenían a Arizin y Gola como estrellas, pero éste último estuvo toda la serie con problemas de espalda y sólo pudo jugar cuatro partidos. En el séptimo partido, ambos equipos estuvieron muy disputados, con un último cuarto que no era de nadie. Cuando parecía ser de Boston, poniéndose 107-102 con 50 segundos restantes, Chamberlain respondió anotando 5 puntos seguidos (3/3 tiros libres, lo cual era inusual en él) e igualando el marcador, cuando los Celtics respondieron con una canasta final de Sam Jones (de paso, espero que a estas alturas estéis pensando algo tipo “joder, que clutch ese tal Sam Jones que aparece de nuevo”), la cual fue seguida de un momento bastante polémico porque el reloj siguió corriendo después de la canasta y no fue cambiado, con Red Auerbach después diciendo que fue un “fallo”. Por supuesto, en la NBA de hoy esto se habría visto con video y se hubiese puesto el tiempo correspondiente, pero ese no era el caso entonces, y los Warriors perdieron varios segundos y quedaron sólo con el tiempo suficiente para intentar un toque rápido. Ahora, es imposible decir que si esto no hubiese pasado, los Warriors hubiesen ganado la serie. Aun quedaban los Lakers, que como se mencionó antes con Baylor, no iban a ser un rival fácil y claro, nadie dice que los Celtics no hubiesen ganado el OT, pero lo que nos concierne aquí es que no se pudo dar el caso. Wilt respondió cuando se le necesitaba, anotó canastas importantísimas, dominó e hizo todo lo humanamente posible y algo más, pero los Celtics eran también muy buenos y respondían ante la adversidad, y la canasta de Jones entró, haciendo que la historia favorezca a Russell y no a Wilt. Posiblemente Wilt Chamberlain sería considerado incluso un mejor jugador si ese tiro de Jones no entraba, algo que realmente ni estaba en el poder de Chamberlain. Chamberlain por lo menos pudo ganar títulos en 1967 y 1972, pero siempre se quedo con ese estigma de ser constantemente derrotado por Russell y los Celtics, lo cual, si bien es cierto que es un factor, hay que tener en cuenta como vinieron muchas de esas derrotas.

Es imposible negar que George Mikan (aunque este rara vez es considerado por ser muy antiguo, pero ese es cuento para otro día), Bill Russell, Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan, Hakeem Olajuwon, Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y Tim Duncan estén entre los mejores jugadores que ha visto la liga. Sencillamente han sido jugadores espectaculares que han ganado todo y han estado en la cima del mundo del baloncesto. La historia siempre les favorecerá porque han ganado múltiples campeonatos siendo jugadores determinantes. Fueron los mayores campeones en sus respectivas eras y se les reconoce como tal, pero siempre tenemos que recordar que ese legado se cumple también gracias a tener condiciones bastante buenas (aunque para algunos sólo por momentos). Es importante recordar que en la historia también hubo jugadores detrás que con sólo unos mínimos cambios en algunos eventos de la historia (algunos más controlables que otros), podrían haber creado una percepción completamente distinta sobre como vemos a los mejores jugadores, sobre quiénes mencionamos cuando hablamos de los mejores.

Pero volvemos al tema base. Así como cambiando cuatro detalles, quizás estaríamos hablando de Wilt Chamberlain como un jugador con 5 o más anillos, o a Russell uno con 3 o 4 menos, esto quizás sólo nos demuestra que no basta sólo con decir que un jugador tiene más anillos que otro. No basta con decir “no tiene anillos” para tachar a un jugador de perdedor. Quizás si baste con ver los anillos para considerar a un jugador como ganador. Robert Horry nunca será, ni debe ser, considerado ni próximo a las mayores leyendas del mundo, pero era un jugador que respondía constantemente en los momentos importantes, teniendo momentos claves con Houston,  Los Angeles y San Antonio. Sus siete anillos avalan eso, pero por ningún motivo servirían de argumento para compararle con Larry Bird o Isiah Thomas. Kevin Durant todavía podría terminar su carrera sin ningún anillo, o quizás ganando uno con 38 años detrás de algún super joven que ahora mismo está en pañales en los brazos de su madre. De ser ese el caso, posiblemente Durant llegue a tener estatus de leyenda, pero nunca será mencionado de manera seria, y si se le compara en tal situación con los jugadores anillados, posiblemente quien ponga la comparación sea ridiculizado… sin embargo, quizás no sea nunca tan ridículo. El fan promedio suele tener memoria a extremadamente corto plazo, pero sería buen ejercicio recordar cómo ha dominado Kevin Durant en los últimos 5-6 años. Cómo se ha vuelto un anotador letal, un jugador constantemente expandiendo su juego y haciendo cosas verdaderamente únicas. Es difícil hoy en día sacarnos a Curry de la cabeza (normal), pero es buen ejercicio recordar lo bueno que ha sido Durant y el tiempo que lleva siendo así de bueno.

La diferencia de nivel entre los jugadores que marcan eras suele ser bastante menor de la que percibimos, muchas veces los pequeños detalles son quizás los mayores culpables de cómo se construye la historia. A veces cosas como donde acabas parados. Existe un sinnúmero de “What ifs” (qué pasaría si…). Tim Duncan tuvo la suerte de caer en una organización de primera, pero por supuesto, también ha sido un jugador de primera.

¿Qué hubiese pasado si Tim Duncan hubiese caído en Minnesota y Kevin Garnett en San Antonio? ¿Y si los Hawks no hubiesen traspasado a Bill Russell a los Celtics? ¿Si Kobe no va a los Lakers el día del draft? ¿Si LeBron no hubiese ido a Miami?… o más sencillos, ¿Si no hubiese habido Malice at the Palace en la temporada 2004-2005? ¿Si X no llega a lesionarse en Y momento? Podemos hacer más de 100 preguntas de este estilo. Y si, todo eso son casos hipotéticos que no tienen ya ningún valor más allá de soñar (o tener pesadillas) para algunos, pero son a veces pequeños detalles que cambian la historia… pero no hacen necesariamente que cambie el nivel del jugador. El currículum puede cambiar, pero el jugador no cambia necesariamente. En el 2007, Kevin Garnett estuvo cerca de ir a los Lakers en vez de Celtics. Y vaya uno a saber, eso es de esperarse que significaría que Pau Gasol no iría a los Lakers, y quizás los Lakers hubiesen ganado el título del 2008 además de los del 2009 y 2010. O quizás no hubiese funcionado tan bien la asociación con Garnett y ni Celtics ni Lakers hubiesen ganado un título entre el 2008 y 2010. Es imposible de saber, pero si es bastante seguro afirmar que la historia hubiese cambiado. Sin embargo, Kevin Garnett seguiría siendo el mismo gran jugador que era. Ya sea con 0, 1, 2 o 3 anillos.

leyendas sin anillos

Karl Malone, Dominique Wilkins, Chris Webber, Pete Maravich, Patrick Ewing, Grant Hill, John Stockton, Charles Barkley, George Gervin, Tracy McGrady, Elgin Baylor, Reggie Miller, Steve Nash, Walt Bellamy y Allen Iverson están entre los más grandes que nunca ganaron un anillo.

Puede que no tengan anillos, pero nunca olvidemos que aun así, no sólo los que finalmente acabaron ganando los anillos forjaron eras. Los ganadores puede que sean quienes hayan escrito el libro, pero la historia también la han hecho esos jugadores que hicieron temblar la liga, pero que finalmente se quedaron ligeramente cortos. Siempre vamos a leer más historias de los que ganaron, pero es importante darnos un tiempo y recordar también a aquellos jugadores que no, jugadores que a pesar de no conseguir la meta final, pueden levantar la cabeza con orgullo sabiendo que dejaron su huella en la liga. A veces una huella tan grande como la de los más grandes ganadores.

Nunca olvidemos que también hay una historia detrás de los perdedores, y tampoco olvidemos que algunas historias sin final feliz son tan buenas o mejores que aquellas que acaban con un “vivieron felices para siempre.”