XXXV: Bruno

Lo desconocido genera expectativas. Ya sea positivas o negativas, cuando nos sorprende algo que desconocíamos o con lo que no contábamos creamos unas expectativas. Por eso, cuando los Toronto Raptors seleccionaron a un tal Bruno Caboclo con el pick 20 del Draft de 2014, las expectativas de los fans de Toronto y de los seguidores de la NBA en general se colocaron por las nubes. ¿Quién era aquel muchacho y de dónde había salido?

Decir que la elección de Caboclo en la primera ronda del Draft fue una sorpresa es quedarse corto. Bruno no había hecho workouts con ninguna franquicia antes del Draft. No aparecía en el top 60 de DraftExpress, ni en el de NBADraft.net ni en el de Chad Ford en ESPN. Los Raptors tenían también el pick 37 de aquel Draft, pero Masai Ujiri no quería arriesgarse a esperar y perder la perla que pensaba que había encontrado. La camada del 2014 ha resultado ser más profunda de lo esperado en un principio, y jugadores con roles más o menos importantes en la liga como Rodney Hood, Clint Capela, Kyle Anderson, Jerami Grant, Nikola Jokic, Jordan Clarkson o Dwight Powell fueron seleccionados después de Bruno.

La frase con la que lo definió Fran Fraschilla fue tan pegadiza que se quedó unida como una lapa desde entonces a cualquier análisis sobre Bruno: “está a dos años de estar a dos años” de ser un jugador NBA. Ahora mismo estamos en el cuarto año del ‘Proyecto Bruno’. Y parece que Fraschilla podría haberse quedado corto.

Su elección por parte de los Raptors respondió también a la búsqueda de un prototipo de jugador que empezaba ya a deslumbrar en el horizonte NBA. No en vano aquel año ya habíamos empezado a ver los primeros highlights de un rookie griego llamado Giannis Antetokoumpo que poseía un físico privilegiado para el baloncesto. Así que en cierta medida es comprensible que a Ujiri casi se le saliesen los ojos de sus órbitas al ver a un joven brasileño de 18 años que medía ya 6’9 pies (casi 2,10 metros) y que tenía una envergadura de 7’7 (2,34). Algunos empezaron a llamarle incluso el “brazilian KD”, aunque probablemente hubiese tantos que lo decían en serio como aquellos que le daban un sentido irónico.

Estando ahora en su cuarto año, el último de su contrato rookie, Bruno ha aparecido en un total de 24 partidos, acumulando 112 minutos de juego. Como referencia, novatos como Ben Simmons, Jayson Tatum, Lauri Markkanen o Dennis Smith Jr. ya tienen más experiencia en la NBA en término de minutos habiendo participado en apenas 5 o 5 encuentros cada uno. En cuanto a minutos reales en la liga, Bruno Caboclo sigue siendo un joven que busca aún su primera oportunidad real.

Donde más hemos vito a Bruno hasta la fecha es en la liga de desarrollo. En la G-League ha sumado más de 2.000 minutos con los Raptors 905 en los dos últimos años, pero el año pasado vimos cómo perdía protagonismo con respecto al año anterior. En 2016 había llegado a promediar casi 15 puntos y 6,5 rebotes por partido, pero en 2017 le vimos dar un paso atrás, bajando sus minutos y sus números a 9.9 puntos y 5.4 rebotes. Con un acierto del 41,2% en tiros de campo y del 33,1% en triples, lejos de ser el lanzador que pensaban que se llevaban en Toronto en aquella noche de junio de 2014, y más lejos aún de dominar en la liga de desarrollo como los jugadores que merecen un rol en la NBA. Muy lejos de todo aún.

El pasado verano Bruno fue convocado con las selección brasileña, y no éramos pocos los que teníamos ganas de verlo competir de verdad. La decepción fue mayúscula, no por el rendimiento deportivo, que no se llegó a ver, sino porque fue apartado del equipo como medida disciplinaria tras negarse a volver a la pista cuando el entrenador se lo ordenó. Bruno pidió perdón en Instagram, pero ya había añadido una marca negativa a su currículo como jugador.

El verano que viene Caboclo será agente libre, teniendo los Toronto Raptors la opción de convertirlo en restringido si así lo desean. Las bajas de P.J. Tucker y DeMarre Carroll el pasado verano podrían haberle abierto un hueco para hacerse con un rol defensivo, pero el prometedor rookie O.G. Anunoby ha entrado directo a cubrir esa posición junto con el veterano C.J. Miles. Si las dos primeras semanas son indicativo de algo, Bruno parece que sigue estando fuera de la rotación, y si eso se mantiene podremos cuestionarnos incluso si los Raptors le extenderán la qualifying offer el próximo mes de julio. Ujiri podría hacerlo para retener a su proyecto personal durante más tiempo, pero tampoco sería extraño que lo diese por fracasado. Otras franquicias estarán atentas para ver si pueden repescar y tratar de desarrollar de primera mano un jugador con un potencial que ni siquiera empieza a llenar, pero querrán pagar un precio barato por ello. Puede que incluso lo mejor para Bruno sea olvidarse de momento de la NBA y cruzar el charco para recalar en alguna liga que le permita crecer y jugar en una competición competitiva al mismo tiempo.

Lo malo de las expectativas es que no disponemos de mucha paciencia para verlas cumplidas o para darlas directamente por fracasadas. Hasta ahora el ‘Proyecto Bruno’ vive en una especie de limbo: los más precavidos nos resistimos a darlo por fracasado por su tierna edad y por la convicción de que nadie es a los 22 años la misma persona que será a los 27, ni tampoco el mismo jugador. De lo que no cabe duda termine bien o mal deportivamente para él, es de que Bruno es ya una de esas páginas curiosas en la historia del Draft y de la NBA.